Océano. Siempre que pienso en esa palabra vienen un mar de imágenes, sensaciones, sentimientos, recuerdos. Una misma palabra que describe más de una cosa, para mí. No se puede separar mi vida del océano. Estaría demasiado coja. Surcando el océano, eso es para mí el 2012.
Algo se ha quebrantado, se ha roto. En realidad, ha sido más el cansancio de ver que siempre es lo mismo, y que además en ese sentido, nada va a cambiar. Siempre ocurrirá, tarde o temprano, aquello que me provoca dolor emanando de la misma fuente. La realidad me demuestra una y otra vez que en cuanto emana, se reproduce el pasado. Y cansada de eso, me he vuelto inmune a sus ataques, bueno, más bien indiferente. Ya no más. Surcando el océano, de nuevo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada