sábado

Llegó esta época

Siempre lo digo: a mí me encantan estas fechas. Desde niña que las adoro, y aunque ya no son iguales, ni las vivo de igual manera, sigo adorándolas porque las vivo como a mí me gusta y me es igual el espíritu consumista que pueda imperar a mi alrededor. A veces hay que dejar de mirar tanto el exterior y vivir las cosas como a ti te apetece, como si estuvieses con una escafandra en el océano.

Hoy llega esta chica La misma que un día el destino, la casualidad, o lo que fuese, hizo que nos conociésemos. Y lo cierto, es que mirando por este blog me doy cuenta que aparece mencionada en muchas ocasiones, en diferentes épocas: la misma chica y también aparece aquí, entre otros posts.

Lo cierto es que echando un pequeño vistazo, es lo guay de tener un blog, he conseguido comprobar que aquella casualidad, destino o lo que fuese, me alegra muchísimo que llegase a existir porque gracias a eso conocí a esta persona. La misma que hoy se viene a pasar este día conmigo, y mañana volverá a irse con su familia. Ni lo dudó por un instante en cuanto supo que yo me quedaba aquí, porque no quiero viajar en estas fechas, porque simplemente no me apetece estar en ningún lado que no sea lo que yo considero mi casa. No son fechas para eso, desde mi punto de vista, nunca lo han sido.

Y me apetece hacer de anfitriona con ella, y disfrutar mi casa a solas con ella, y disfrutar de la ciudad haciendo cosas que a ambas nos gusta, ante todo disfrutar caminando sin ton ni son, nada de planes, no es necesario, salimos a disfrutar la compañía, el resto es secundario. Y me apetece hablar de música, de política, de su trabajo como psicóloga en un lugar que a veces no entiendo como una persona tan dulce puede sobrevivir a ese sitio, de mi vida, de series, de chorradas, de libros... de cualquier cosa que surja, incluso el silencio. Los silencios con ella son maravillosos. Cuando estamos en ese silencio y sus ojos azules me miran, me producen la misma sensación que cuando miro mi Océano, el Atlántico.

Felices Fiestas a todos. No importa dónde y con quién las viváis, lo importante es disfrutar de vosotros mismos y de las buenas cosas que tenéis delante: familia, amigos, compañeros. No hay nada malo que no sea circunstancial, es decir, pasará.