sábado

Combatiendo contra fortalezas

En medio de una vorágine de sucesos, que ya de por sí me dejan cao, me encuentro peleando contra fortalezas, fortalezas a veces inexpugnables, sólo a veces. Pero todo ello sólo consigue derrotarme, es como que ya no tengo fuerzas de ir contra esas fortalezas. Quizás vale la pena reconocer que ellas han vencido, asumir que he perdido esta batalla y seguir mirando hacia adelante. 

Normalmente nunca me rindo. Y eso significa que mi duda es: si me rindo ahora, ¿la fortaleza seguirá ahí delante martilleándome, rompiéndome, golpeándome? O por el contrario, ¿conseguiré entonces al rendirme realmente, en cierto modo, vencerla? Porque si es así, ahora mismo me rindo.

Cambio de piso en la próxima semana, que debe llenarme de alegría porque es mi casa ideal. Aquella por la que he soñado muchas veces. Esa que tuve la oportunidad de vivir una vez en otra ciudad. Ese lugar que uno mismo le llama "hogar" porque es así. ¿Cómo es posible? ¿Acaso alguien puede ser yo pero sin serlo? El tema es que existe, no es algo que he soñado. Está ahí y rezo para que nada ni nadie lo fastidie, hasta me da miedo hablar de ello por si la gafo. Rezo porque por una vez pueda decir que en Orange tengo mi hogar, como dije en una ocasión en Barcelona. Que pueda, por lo menos, cumplir este sueño, ya que otros se quedan en  la cuneta, a la espera. Tengo la suerte de poder decir que he cumplido muchos de mis sueños en mi vida, pero en dos años es como si todo fuese en contra mía y es agotador, demasiado ya, incluso para mí; cuando pienso que estoy tranquila otro gigante viene como avalancha hacia mí. Y yo no soy David. Así que si por una puñetera vez en esta ciudad algo me sale bien, lo agradeceré de todo corazón. Lo necesito. Así de simple. Tampoco pido mucho, me conformo con bien poco: que salga esto bien y eso me animará a seguir venciendo otras fortalezas. O por lo menos tener un descanso. Es agotador.

3 comentarios:

ISA dijo...

¡estupendo!, cambiar de casa es una cosa que me encanta´y siempre ha sido para mejor así que ¿por qué no va a serlo para ti?. Pongo mi mano en el fuego que vas a estar más feliz que una periz¡¡¡¡.

En cuando a esos dos años que llevas.... ay si yo te contara: a veces todo se conjura para que nos caiga una detrás de otra sin saber muy bien por qué. Se lo oirás a un montón de gente y unas veces es por nuestra propia "culpa" y otras no sabemos que es lo que está pasando.

Pero luego, se tienen largas temporadas de tranquilidad.
No quiero ser pesimista y menos desanimarte pero, por mi experiencia, la vida es una carrera de obstáculos y ante esto sólo vale ponerte una coraza y que las cosas te afecten menos.
Hablando en general y de la gente que conozco nadie es completamente feliz ni completamente desgraciado (aunque estos últimos así lo crean en un momento determinado: enfermedad, muerte o pérdida de un ser querido...), así que se debería hacer un balance y quedarnos en lo que tu misma dices en tu post: "Tengo la suerte de poder decir que he cumplido muchos de mis sueños en mi vida...", que no creas que mucha genge lo podría suscribir.
¡Animo, fuerzas y a cambiarse de piso!

Any dijo...

Qué decirte... Las fortalezas, a veces por inexpugnables, son objetivos que deberíamos obviar en nuestra conquista de la vida... A medida que seguimos adelante, hasta nos olvidaremos que en una vida toda nuestra, en algún momento hemos dejado atrás un pequeño terreno sin tomar, un espacio vacío de nuestro yo, que quizás por inexpugnable nos haya robado más tiempo del necesario a los pensamientos.

Ánimo, suerte y muchos, muchos besos y abrazos. Por eso de coger fuerzas.

jelly dijo...

Isa, lo cierto es que como has dicho, todos pasamos temporadas donde parece que todo se confabula encontra sin ningún sentido. A nadie le agrada todo eso, y en realidad te sientes como si fuesen un saco a merced de cada golpe, pero bueno, lo mejor de las circunstancias es que son temporales (pero esta vez me ha sorprendido que durasen tanto) pero también sé que pasarán, y que todo volverá a la calma. En realidad, ya está volviendo, poco a poco, eso sí, más lentamente de lo que yo querría, pero ahí estoy viendo los cambios. Y sé que soy una mujer con suerte, si miro en líneas generales y no tanto los momentos circunstanciales: he cumplido sueños, he hecho lo que siempre he planeado hacer, he vivido la vida como me a mí me gusta, me han querido mucho y he querido mucho, siguen queriéndome a raudales y sigo queriendo a raudales. No me puedo quejar, aunque ahora tenga un tocanarices que no me deja respirar en alguna ocasión, tampoco es siempre que sino parecerá que soy la que entona el "pobredemí" y para nada es así, aunque a veces por lo que escriba lo pueda parecer. Gracias por tus comentarios :)

Any, en primer lugar, ¿cuánto tiempo guapa? Se te echaba de menos, eh. Tienes razón, creo que lo mejor es obviar las fortalezas... te quitan demasiado tiempo y fuerza y terminas por perder de vista otras cosas, que además te satisfacen aún más.

Moitos biscos e apertas para ti tamén, Any. E moita sorte sempre.