Viernes salgo del trabajo con unos síntomas de órdago de resfriado o gripe, porque seamos sinceros en un primer momento nadie sabe bien lo que es (a no ser que sea médico). No hay nada mejor que estar en la cama y tomarse un frenadol (ale, ya me pueden estar pagando por la publicidad que les hago) para quitarse parte de la tontería. La broma de mi trabajo era que yo no iría el sábado a trabajar. Craso error. Yo para faltar tengo que estar bien, porque para estar en cama agarrada a un clinex y no a alguien más, pues para eso trabajo y no pierdo horas de salario. Está claro mis prioridades en la vida, ¿no? jajaja
Sábado salimos en horario normal, mi intención es pasar la tarde tranquila, y recuperándome del golpe de frío y, al mismo tiempo, terminar un medio proyectito en el que participo y que me mola mucho. Como veo que me encuentro mejor, decido ir a comprar un regalo y así volver pronto a casa. Craso error. Porque en cuanto llego al lugar, me doy cuenta que echo mucho de menos en mi cocina actual "mis cosas", esas que me hacen sentir "en casa" y no de paso. Así que en cuanto veo "mis platos" y cubiertos "decentes" me voy a ello como si me fuese la vida, es más, me pasé un buen rato viendo dos tiendas de lo mismo muy cerca una de la otra porque estaba en plan subidón maruja-de-mi-casa. Ahora la cuestión es dónde contra lo pondré en la cocina porque vamos, todavía mi querida compañera de piso (tristemente, la otra ya se ha ido) sigue pensando que yo aquí estoy para pagar tan sólo. Lo que se dice espacio, o me lo hago yo o sigo esperando cuatro meses más (es decir, ocho meses en total, para conseguir cosas normales). El tema es que tengo el regalo también, pero no el que yo quería al final porque en Orangeland por lo que parece eso es difícil de encontrar si buscas algo normal, bonito, nada extravagante ni pijo ni hortera ni chorra. En fin, tendré que aprovechar una visita a otra ciudad o recorrerme posibles tiendas que lo puedan tener "quizás, a lo mejor" (que es lo máximo que conseguí de información).
El tema es que llegar a casa y cenar con "mis platos" y usando los cubiertos "decentes" fue una experiencia casi de éxtasis. Todo eso me hace sentir "en casa" que va siendo hora. Por otro lado, después de la última reunión de piso (sólo he asistido a dos y ya dije que nunca más porque vamos, no pierdo más tiempo en semejante chorrada que termina como el rosario de la aurora: una cabreada con razón y la otra víctima "me queréis hacer daño", fue flipante, estuve a punto de darle un oscar a la última pero creo que el momento broma no era el apropiado). Estoy llegando a la conclusión, debido a mi convivencia con mis tres hermanos, y al resto de chicos que he tenido la suerte de compartir con ellos que para convivir, si no hay más entre vosotros, es lo mejor de lo mejor. Las chicas están (o estamos, aunque yo diría que por lo menos en mi caso, en eso soy muy chico, no se me va la vida por problemas de casa, como que no) para "salir corriendo del piso y no mirar hacia atrás".
El tema es que el ultimátum a mi casero fue dado: o bajas el alquiler que además, como ya sabía, era excesivo incluso hace un año, concretamente 120 euros más que cualquier otro inquilino del edificio, o yo no me quedo haciendo el primo). Así que ayer, en día de reflexión, yo dilucidando si mejor me largo a otro, si me quedo, si ya decido de nuevo vivir sola o si sigo compartiendo. Ese fue mi día de reflexión. ¿Sobre mi voto? Uy, hace años que reflexioné y desde ahí soy coherente conmigo misma, ante todo.
2 comentarios:
Pues si puedes, irse a vivir sola, con tu propio espacio y tus propios platos es lo mejor. No hace falta que sea un sitio muy grande y te sentirás mejor ¿no?.
Bueno, la cosa que hoy en día vivir pagando sola un alquiler es un riesgo. Es lo que tiene haber vivido la inseguridad que te da tanta crisis en temas laborales.
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