La de vueltas que da la vida es una frase cierta pero, en cierto modo, nosotros podemos conseguir que ella dé las vueltas que nosotros queremos y hacia dónde queremos. El destino no es nada más que decisiones que tomas y que te dirigen hacia un lugar concreto.
Me dejé llevar y esa fue mi decisión, dejé ocupar mi tiempo absoluto como si no hubiese nada más. Y de golpe y porrazo te encuentras la realidad, y te sientes estúpida porque te dejaste llevar y cuando tenías que tomar decisiones sobre si hacer esto o aquello, siempre pensabas lo mejor para la otra persona, lo que le haría sentirse bien, sentirse feliz, no sentirse sola ni abandonada, lo que haría sentirse arropada, lo que le haría sentirse respetada, querida, apreciada, valorada. Demasiado he pensado en cómo hacer todo eso, demasiado tiempo perdido haciéndolo, demasiada inversión mostrando una amistad sincera, profunda, real. La de comeduras de coco que he tenido para saber cómo hacer esto o aquello sin dañar.
¡Qué tonta fui! Es algo que debo aceptar y aprender de todo ello. Y lo cierto es que hoy por hoy los cambios los voy haciendo en base a ese aprendizaje. Golpearse en la misma piedra tres veces ya sería demasiado, ¿no? Con dos llega, es suficiente. La pena es no haber abierto los ojos antes. ¡La de cosas que me he perdido mientras tanto! Las posibilidades que he ido rechazando por el camino. ¡Qué forma de complicarme la vida! Actuar de todo ese modo fue una estupidez.
Y no lo digo en plan pena, hablo como siempre, reflexionando. Lo cierto es que estoy genial, estoy descubriendo cosas que no sospechaba que estuviesen ahí y además disponibles para mí. Estoy teniendo la oportunidad de descubrir personas que estaban ahí, deseando conocerme más, deseando compartir conmigo y yo siempre marcando un poco las distancias por temor a ofender. Y me sorprende que estas personas que están en mi vida, las de siempre, las actuales, las próximas... desde el primer minuto muestran una sinceridad, transparencia, cariño y amistad de forma asombrosa, muestran un respeto a mi persona, a cómo soy. Me he acostumbrado tanto a vivir con que me mantengan en la inopia (y de ahí que yo hiciera lo mismo) que ver que la gente no es así me ayuda también a ser yo misma, a sentirme libre de ser yo y poder dar sin temor a perder nada. Porque cuando te dan en la misma medida que tú quieres dar, no hay posibilidad de pérdida. Estoy descubriendo que aquellas personas que no saben valorar la amistad y sólo dan lo justo son las que siempre hacen las cosas desde la oscuridad, por temor a ser descubiertas, porque si a ellos les hicieran lo mismo que ellos hacen a los demás, sufrirían, se llenarían de sentimientos de soledad inmensos. De ahí que se mueven en lo oculto. Pero todo al final sale a luz. La gente sincera va de cara.
Me sorprende ver cómo las personas que estaban ahí pero yo no les supe dar el correspondiente espacio en mi vida, no el que les debería haber dado en su momento, estas personas apuestan por la amistad, que es algo por lo que deberíamos apostar siempre. Y digo amistad porque eso debería ser lo más importante, lo más valioso, porque las parejas van y vienen. Especialmente hay personas más proclives a ello, más "enamoradizas", más "ligonas", más fácil de "encoñarse" por alguien, digámoslo así, pero qué triste ver que cuando esas personas buscan a sus amigos, no saben dónde están, o ven que han seguido sus vidas y ya no tienen mucho sitio para ellos, porque éstos ya pasan de ellos porque se niegan a que vuelvan a utilizarlos para tapar su propia soledad. Es triste ver las personas que no saben mantener a sus amigos, o que mantienen sólo aquellos amigos donde aparece entre ellos más la parte superficial de empatía que realmente una amistad.
Disfruto pudiendo ser yo misma. Ver que la gente te quiere tal y como eres, no es que sólo te aceptan, es que les gustas así, eso es lo mejor de todo esto, te llena de paz, te hace vivir feliz, con sonrisas permanentes. Reírse a carcajada limpia es un placer inmenso, y pasar las noches así, lo mejor de todo.
Sigo inventándome un plan hacia delante, cada día, paso a paso, nada de prisas, pero nada de pausas. Voy por buen camino, el final será también bueno. Una buena decisión te lleva a buenos destinos. Y voy acompañada de todas esas personas, algunas ya amigas, otras comenzando a serlo y otras... paso a paso, sin prisas, sin pausas, el tiempo lo dirá todo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada