domingo

Misión: Despejar la mente

Necesitaba dormir, está claro. No me había dado cuenta hasta cuánto era necesario, no tanto por horas de sueño, sino por descanso real. Mi mente vuelve a girar y a despertar del letargo que tuve el Jueves, provocado por alguien, una vez más, que miente e intenta manipular a otras personas (ahora me ha tocado mi turno) a base de tocar la fibra sensible. Pero, ¿tan difícil para la gente es ser sincera e ir de frente? Me lo pregunto y me lo vuelvo a preguntar, y sigo sin entender por qué caray hay gente que escoge ese camino. ¿Acaso no entienden que lo más difícil es conseguir confiar en alguien y que cuando lo haces y te roban esa confianza con sus engaños, tretas y mal comportamiento luego es muy complicado volver a confiar en esa persona? Antes tenía más aguante, pasaba más de estas cosas, ahora ya no lo aguanto porque cada vez que en el pasado lo hice fue para llevarme otros chascos aún más grandes, el borrón y cuenta nueva que hacía en el pasado siempre fue para volver a llenar la libreta vacía con más engaños. Reconozco que no tengo cuerpo ya para eso, es como el agua en el borde del vaso: una trillonésima más de líquido e igualmente se desborda, me cansa tanto que huyo de todo eso. Jamás entenderé cómo alguien se atreve a llamarte amigo y a mentirte o querer utilizarte (pero sin que tú lo notes, siempre de forma sibilina, nunca de frente) sin ningún resquicio de moral. ¿Amigo? Madre mía, pues yo debo tener un concepto de la amistad muy raro, porque si ya me parece imposible no ir de frente y sin engaños con la gente conocida, ya no te digo si es además amigo. Desde luego, hay gente que te llama amigo con la boca muy grande, pero sólo es eso: sonidos sin ningún sentido para ellos.

No sé si es que la noche no era la adecuada, pero lo cierto es que el concierto de Iván Ferreiro no fue malo pero me esperaba más, quizás esa sensación lo provocó el hecho de que: primero, estuve una hora esperando fuera (qué aburrimiento, mira que es insoportable eso y para colmo con los pesados de turno ofreciendo 1 cerveza por 1 euro); segundo, otro rato más esperando dentro; tercero, que no me gustase el telonero (lo siento por el chico, pero vamos, por mí lo pude haber dejado, menos mal que fue corto) y, por último, de que fuese muy incómoda la posición de hormigas que tuvimos, sentados en el suelo casi unos encima de otros y con las piernas durmiéndose, el tema es que quedó la sensación de que fue un buen concierto pero también la sensación de concierto normalito, pasable, prescindible. Eso sí, con algunas canciones disfruté mucho, y tengo que decir que cuando lo vi el año pasado disfruté un montonazo y de ahí que quisiese volver. No tengo ningún vídeo, así que no puedo poner nada.

Lo cierto es que quería despejar mi mente, quitarme la mochila de pesadez provocada desde el Jueves, pero volví a casa con ella y pesando mucho más... ¡¡qué mierda!! Estoy por ir a correr ahora, y eso que no me gusta nada lo de correr, la idea es hacer cualquier cosa pero quitármela de encima porque no la quiero llevar más, no me corresponde semejante carga.